En la exposición Nuevos códigos, que Héctor de Anda inaugura este martes en la galería Pecanins, conformada por 19 obras (17 pinturas y dos instalaciones murales) realizadas el año pasado durante un viaje que hizo a Florencia, donde permaneció alrededor de un año, el artista retoma un poco la idea de su trabajo.
Estas obras, realizadas en técnica mixta, ya que lo mismo utiliza el acrílico sobre tela que recortes de papel y objetos encontrados por lo general, en los mercados de pulgas, fueron hechas de manera casi compulsiva, porque cuando llegué a Florencia me puse a trabajar de sol a sol, quizá por el miedo a desaprovechar el tiempo o por temor a que mi estancia allá no se reflejara en mi obra.
El artista, San Juan de los Lagos, Jalisco quien ha presentado 16 exposiciones individuales, tanto en México como en el extranjero, y ha participado en diversas colectivas comenta en entrevista que la serie titulada Crónica de viaje está compuesta por seis obras, constituidas éstas a su vez por alrededor de 60 pequeños cuadros, porque cada fragmento representa un momento o un tiempo, ya que cada pieza posee al reverso una postal y, por el frente hice collages con recortes de boletos de tren o del cine, servilletas de restaurantes o bares, cuentas de hoteles o notas de librerías.
Pero esta serie aún posee otro secreto: todos las piezas son intercambiables, porque así como te mueves de lugar cuando viajas, los recuerdos o referencias pueden tomar un sitio determinado en la memoria y, asimismo, le otorgo al espectador la posibilidad de jugar, él puede dejar espacios vacíos o cambiar las piezas de lugar, lo que resulta en que se establece una relación entre el creador y el observador, quien puede al mismo tiempo desarrollar su parte creativa.
Luego de informar que la instalación Teorema, es una referencia a la escena en la que levitan los personajes de esta película de Pasolini, mientras que en la otra hablo de ego, de mi alter ego, Héctor de Anda explica que los otros cuadros que integran la exposición forman parte de la serie de códigos que vengo trabajando desde hace tiempo, en la que relaciono los lenguajes publicitarios con la torre de Babel, es decir, con los fragmentos de frases que tratas de entender pero no lo logras en su totalidad.
En estas telas, dice, las imágenes que ha archivado mi memoria, empiezan a fluir de manera natural, por lo que los encuentros y los reencuentros se articulan o desarticulan a su antojo. En algunos puedes encontrar frases interrumpidas o rotas porque no las digo para no exponerme, aunque las pienso, no las articulo porque me da miedo ser vulnerable, además de que esta fragmentación le abre al posible espectador diversas posibilidades de interpretación.
Finalmente, el artista comenta que en estos momentos está trabajando una obra dirigida más hacia la abstracción y el video, porque estoy convencido de que el adentrarme en otras disciplinas artísticas además de abrirme mayores posibilidades creativas, me reoxigena y nutre.
En el catálogo Luis Carlos Emerich escribe que pedazos de letras y de números, raros casamientos entre formas fragmentarias, uniones y oposiciones ‘incoherentes' entre colores, son presentados por De Anda como piezas regulares de rompecabezas, tan fascinantes como el desafío de adivinar su sentido original, así como el de especula sobre la resignificación del proceso de desconstrucción-reconstrucción. Y lo más gozoso, dando la oportunidad al consumidor de crear su propio antianuncio, tantas veces como las probabilidades de combinación de sus partes, o sea, casi infinitamente.
Adriana Moncada